De Pausas y Reposos


Aún las experiencias más disfrutables pierden su frescura sin una pausa que les regrese su brillo y atractivo. Y que decir de los pozos de agua y petróleo que tienden a secarse sin un reposo que les permita recuperar el nivel del depósito que les da sentido. Pues algo así le pasó a este blog y a éste su servidor. Tal vez no merecemos la comparación con las metáforas iniciales pero el hecho es que nuestra presencia con nuevas notas en este medio empezó a caer al final de cinco años de una actividad que, por lo menos  para este escribidor, representó horas de reflexión y de goce anticipado de vaciarlas en palabras más o menos ordenadas. Con la esperanza de compartir experiencias e inquietudes, se buscaba entonces despertar un diálogo con interlocutores cercanos y distantes pero con afanes e intereses comunes.

No estuvo mal el experimento pues con más de 180 notas originales, de cuartilla y media por lo menos, llegamos a ser leídos en más de 30 países, en América y Ultramar, alcanzando en los mejores tiempos más de 300 visitas diarias. Es menester reconocer, sin embargo, que nos quedamos muy cortos en despertar el diálogo que añorábamos, pues fueron pocos los comentarios sobre los textos expuestos y solo logramos un pequeño número de aportaciones de invitados. Esto hubiera sido el éxtasis pues que mejor que entrar en un proceso de  aprendizaje recíproco con almas afines en muchas partes del globo.

De cualquier manera algo persiste pues, a pesar de no subir una nueva nota en cerca de tres años, aún tenemos de 40 a 50 visitas diarias en “clusterizando.com”, sitio que ha continuado disponible todo este tiempo y en el que aparece todo lo acumulado. Debemos confesar que hemos llenado el tiempo antes dedicado a esta aventura con otras actividades que aunque más lúdicas son igualmente satisfactorias. Una de estas diversiones ha sido el tallado de madera como el mostrado en la imagen que acompaña esta nota, titulado “mente compleja”. Debemos igualmente reconocer que no hemos olvidado el gozo de escribir y compartir y que algunas voces, pocas es cierto, desde hace tiempo nos han invitado a recuperar nuestro espacio y nuestra voz. Posiblemente ya sea oportuno hacerlo sobre todo porque este tiempo no ha estado escaso de nuevas experiencias y, desafortunadamente, de la repetición inevitable de viejos problemas de liderazgo y relaciones humanas en los procesos de clusterización.

Para no seguir con más explicaciones, justificaciones y excusas, lo mejor es tomar el título de esta nota y aplicarlo en una breve reflexión a las experiencias de clusterización. Por orque en el proceso de impulsar el desarrollo económico de nuestras regiones a través de los Cluster también encontramos y necesitamos momentos de pausa y/o reposo. En muchos casos esto es forzado, provocado por circunstancias un tanto ajenas a nosotros, como un cambio de administración en el gobierno por citar uno de los más comunes. También se da por agotamiento y desencanto de las empresas participantes al no ver los resultados esperados y agotarse su paciencia presionada por otras necesidades de corte más inmediato. Este segundo caso cae en el ámbito de influencia de los responsables del proceso de clusterización y tiene como origen en primera instancia una falla en el liderazgo y, como consecuencia de esto, la aplicación de una metodología inadecuada y la incapacidad para identificar el problema y hacer los ajustes necesarios. Una variante de esto, pero de aplicación igualmente válida, se da en los casos en que el Cluster es el resultado de un esfuerzo más o menos independiente y no parte de una iniciativa local de clusterización de los sectores más relevantes. En este caso la responsabilidad de los ajustes requeridos es directamente de la persona  que actúa como presidente y/o administrador del Cluster en condiciones que deberían ser mucho más favorables por la cercanía y la flexibilidad de acción. 

Pero la pausa y el reposo también puede ser una práctica saludable y proactiva, en el espíritu de lo comentado al principio. Una pausa permite dar oportunidad a que nos alcance el alma, dejada atrás por nuestro activismo monotemático. Da también oportunidad a dialogar entre los participantes, a escucharnos dentro del Cluster y a escuchar otras voces que nos permitan aquilatar nuestras tácticas y estrategias. El reposo, por su parte, nos permite recuperar las fuerzas, reagrupar nuestros equipos y resolver algunos problemas operativos y tácticos dejados de lado por la urgencia de demostrar avances. Las pausas y los reposos son como los silencios en la música, sin los cuales no existiría ésta. Las pausas y los reposos son oportunidades para recuperar la esencia  del espíritu que nos llevó a acercarnos e integrar el Cluster

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