De Pausas y Reposos


Aún las experiencias más disfrutables pierden su frescura sin una pausa que les regrese su brillo y atractivo. Y que decir de los pozos de agua y petróleo que tienden a secarse sin un reposo que les permita recuperar el nivel del depósito que les da sentido. Pues algo así le pasó a este blog y a éste su servidor. Tal vez no merecemos la comparación con las metáforas iniciales pero el hecho es que nuestra presencia con nuevas notas en este medio empezó a caer al final de cinco años de una actividad que, por lo menos  para este escribidor, representó horas de reflexión y de goce anticipado de vaciarlas en palabras más o menos ordenadas. Con la esperanza de compartir experiencias e inquietudes, se buscaba entonces despertar un diálogo con interlocutores cercanos y distantes pero con afanes e intereses comunes.

No estuvo mal el experimento pues con más de 180 notas originales, de cuartilla y media por lo menos, llegamos a ser leídos en más de 30 países, en América y Ultramar, alcanzando en los mejores tiempos más de 300 visitas diarias. Es menester reconocer, sin embargo, que nos quedamos muy cortos en despertar el diálogo que añorábamos, pues fueron pocos los comentarios sobre los textos expuestos y solo logramos un pequeño número de aportaciones de invitados. Esto hubiera sido el éxtasis pues que mejor que entrar en un proceso de  aprendizaje recíproco con almas afines en muchas partes del globo.

De cualquier manera algo persiste pues, a pesar de no subir una nueva nota en cerca de tres años, aún tenemos de 40 a 50 visitas diarias en “clusterizando.com”, sitio que ha continuado disponible todo este tiempo y en el que aparece todo lo acumulado. Debemos confesar que hemos llenado el tiempo antes dedicado a esta aventura con otras actividades que aunque más lúdicas son igualmente satisfactorias. Una de estas diversiones ha sido el tallado de madera como el mostrado en la imagen que acompaña esta nota, titulado “mente compleja”. Debemos igualmente reconocer que no hemos olvidado el gozo de escribir y compartir y que algunas voces, pocas es cierto, desde hace tiempo nos han invitado a recuperar nuestro espacio y nuestra voz. Posiblemente ya sea oportuno hacerlo sobre todo porque este tiempo no ha estado escaso de nuevas experiencias y, desafortunadamente, de la repetición inevitable de viejos problemas de liderazgo y relaciones humanas en los procesos de clusterización.

Para no seguir con más explicaciones, justificaciones y excusas, lo mejor es tomar el título de esta nota y aplicarlo en una breve reflexión a las experiencias de clusterización. Por orque en el proceso de impulsar el desarrollo económico de nuestras regiones a través de los Cluster también encontramos y necesitamos momentos de pausa y/o reposo. En muchos casos esto es forzado, provocado por circunstancias un tanto ajenas a nosotros, como un cambio de administración en el gobierno por citar uno de los más comunes. También se da por Sigue leyendo

Red Lights & Green Lights on Cluster Development

Ha pasado poco más de un año desde la ultima entrada en este blog. Ha sido un período en que lo urgente ha desplazado injustificadamente a lo importante y el espacio reservado para la preparación de estas notas ha sido ocupado semana tras semana por otras actividades. Hoy buscamos retomar el esfuerzo con esta nota que desde nueva Zelandia nos manda Ifor, nuestro amigo y gran experto clusters.

 

Red Lights & Green Lights on Cluster Development

Ifor Ffowcs-Williams

On the final day of the TCI Monterrey conference, during the plenary discussion on ‘Clusters in the World’ chaired by Karin Gjerløw Høidal from Innovation Norway, I shared some of my experiences on what works and what doesn’t work with regards to the practicalities of cluster development. A number of participants asked for a copy of the notes I was talking to. These notes, with some elaboration, follow.

Forty-two countries were present at Monterrey, demonstrating today’s global interest in cluster based economic development. My own experience over two decades of cluster development work covers many of the 42 countries and a number of others that were not present, including Iceland, South Africa, Ethiopia, Tanzania, Rwanda, Saudi Arabia, Pakistan, India, Bangladesh, Cambodia, Peru, Grenada, Bahamas, Trinidad, Papua New Guinea, Vanuatu, Tonga and Samoa.

These summary comments draw on this cumulative experience.

Red lights on cluster developmentCaptura de pantalla 2014-12-21 a las 19.23.32

1. Clustering initiatives that are artificially confined:

  • Confined by geography, often to a political region;
  • Confined by short-term support, with results expected

    within a few months;

  • Confined by limiting the clustering intervention to

    supporting SMEs;

  • Confined by limiting the approach to precinct development (the quick fix

    aspect … developing the social & the knowledge infrastructures are much

    more essential, more complex and longer term);

  • Confined by funders predetermining the cluster’s strategies;
  • Confined by funders who view analysis/reports as action items and a prime deliverable;
  • Confined by cluster development being introduced as just another economic development project, rather than centre stage.

    Underperformance is auto-designed into confined clustering initiatives.

  1. Engagement just on fashion/me-to/wanna-be clusters:
    • The all-too-common nano, eco, creative, ICT …
    • Not focussing on what may be the prime wealth creating clusters, clusters

      that may be ‘unsexy’;

    • Some driver clusters being dismissed as ‘low tech and old economy’;
    • Not appreciating that sustainable diversification can evolve from unsexy

      clusters.

  2. Paralysis-by-analysis:
    • Seeking to comprehensively understand everything about a cluster prior to

      engagement on it’s development;

    • Outsiders parachuting in to determine the cluster’s forward agenda;
    • Viewing cluster analysis as raw material for MBAs;
    • Forgetting that clusters are firstly a social system.

       

      Green lights on cluster developmentCaptura de pantalla 2014-12-21 a las 19.24.43

  1. Clustering initiatives that are learning-by-doing:
    • Comfortable in quickly engaging on immediate issues,

      opportunities;

    • The co-development of bottom-up strategies by those who

      will be involved in implementation;

    • Viewing analysis as an on-going activity, not a one-off prior to engagement;
    • Identifying over time the hot-spots within broadly defined clusters.
  2. Clustering initiatives that aggressively lever their (limited) resources by enlisting cooperation:
    • Integrating different policy agendas around the cluster’s needs, addressing coordination failures;
    • Integrating a clutter of support organisations;
    • Attracting co-funding across public agencies, donors.
  3. Clustering initiatives that have broad agendas:

    • Appreciating that there is no one silver bullet for their cluster;

Sigue leyendo

Cuando llegue el momento…

Alineación de astrosNos han enseñado que todo lo que hace falta para lograr algo es el coraje para emprender y la determinación para mantener el esfuerzo al máximo de nuestra capacidad. Pero no basta. Es necesario también tener un poco de suerte. Esta suerte se mide principalmente en saber identificar el momento adecuado para iniciar la aventura. Aunque teóricamente tenemos la libertad de empezar cuando así lo deseemos, nuestras posibilidades de éxito aumentan considerablemente si las condiciones son particularmente propicias.

Cuando se trata de clusters no es diferente. Los clusters naturales, aquellos que han resultado de procesos no inducidos, se vieron beneficiados por una serie de circunstancias propicias que tomaron forma a través del tiempo. En ellos, es difícil identificar el momento de una decisión deliberada de generar un cluster. El caso paradigmático es el de Silicon Valley. Pero estos procesos toman años y su ocurrencia no está garantizada en modo alguno.

Para aquellas regiones que buscan mejores oportunidades para sus habitantes, la opción de esperar a que algo parecido suceda no es atractiva ni es una buena apuesta. Esto ha dado pie a innumerables iniciativas cluster que han buscado provocar en una forma deliberada los envidiables resultados de los clusters naturales. Para ello, se establecen programas que buscan reproducir las condiciones ideales identificadas a partir de los casos exitosos, tales como una “triple hélice” funcional y efectiva, una infraestructura adecuada, en particular en el aspecto de educación y tecnología, y unos empresarios dispuestos a asumir los riesgos y con la actitud de colaboración fruto de la confianza de compartir objetivos regionales comunes. Pero aunque las intenciones y la voluntad son sobresalientes en la mayoría de los casos, los resultados son muy variados.

Alineación de los astros

Esta variación en los resultados puede ser asignada a la calidad de las estrategias implementadas y a la cantidad de recursos asignados. También puede atribuirse a liderazgos más o menos efectivos. Pero también deberá considerarse, como un factor casi determinante, las condiciones y la oportunidad con que se inicie el esfuerzo. Esto se debe a que, aún con estrategias y recursos bien desplegados, quedan muchas variables no controlables con fuerte influencia sobre los resultados. Algunas tienen que ver con las condiciones económicas y otras con las condiciones de mercado, pero las más relevantes tienen que ver con la disponibilidad de los diferentes actores para interesarse sinceramente en el esfuerzo y colaborar con el mismo en forma decidida.

Aquí la palabra clave es “sinceramente”. Es fácil caer en las simulaciones producto de actitudes políticas, no sólo de los actores de parte del gobierno sino también de los académicos y los empresariales. Los argumentos de trabajar por el desarrollo económico de la región y el bienestar de la comunidad hacen muy difícil el negarse a participar. Esto provoca muchas compromisos de “dientes para fuera” y promesas vanas de colaborar y trabajar con decisión y denuedo. Sigue leyendo

Revalorizando la improvisación

Improvisar. Se nos presenta como un último recurso ante un reto inesperado o como la respuesta imprudente de alguien que no está preparado. Normalmente no se le identifica como algo positivo ni como el comportamiento de un “experto” aún en condiciones excepcionales.

improv

El diccionario de la Real Academia Española presenta una definición  que deja ver sólo esta parte negativa de improvisar: “1. tr. Hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación”. En contraste, lo que tradicionalmente se promueve es la planeación y los procedimientos preestablecidos. Sin embargo, hay otra perspectiva que plantea la improvisación como una estrategia viable y, en ocasiones específicas, superior.

La planeación y los procedimientos ciertamente tienen una justificación muy válida, pero no son la panacea universal. Demasiada estructura congela la creatividad y la acción y hace perder las oportunidades. Después de todo, la vida se forma de pocas decisiones y muchas coincidencias. El truco es saber distinguir la diferencia entre unas y otras. Debemos siempre preguntarnos: ¿nuestro éxito es verdaderamente el resultado de nuestras decisiones y planeación o es más bien el resultado de que la suerte nos puso enfrente situaciones que nos permitieron lograr algo? En el siglo XIX, Horace Walpole acuñó el término “Serendipity” para aquellas coincidencias afortunadas que llevan a descubrimientos valiosos (por cierto que Wikipedia señala esta palabra entre las 10 más difíciles de traducir del idioma inglés).

El reto estriba precisamente en como aprovechar estas coincidencias para las que no estamos explícitamente preparados en cuerpo, mente y espíritu. Es aquí donde la improvisación hace la diferencia.

Para improvisar con éxito

Estas coincidencias requieren, ahora sí, una decisión. Pero es una decisión que implica seguir nuestro instinto y actuar sin mayores elementos aparentes. Tampoco es un juego de asumir riesgos insensatamente. Es una manera de actuar en el que dejamos expresarse a nuestra experiencia, fruto de las lecciones que nos ha dejado el enfrentar muchas situaciones similares. Con la experiencia se tiene ya una idea de lo que funciona y lo que no, y como las cosas pueden evolucionar para mejor o para peor.

La improvisación en muchos casos no sólo es la mejor sino tal vez la única alternativa cuando los planes preestablecidos dejan de tener validez. Pero no cualquiera puede improvisar con éxito. La improvisación exitosa requiere un conocimiento y dominio del tema.  Aún más, el conocimiento no es suficiente, hace falta un cierto tipo de sabiduría para Sigue leyendo

Por el brillo en sus ojos

Por el brillo en sus ojos”. Ésta fue la respuesta que recibí de Ted Lyman cuando le preguntaba sobre como identificar en un cluster naciente aquella persona que asumiría el puesto de líder.

Brillo en ojo

Al final del segundo día de sesiones del 15o. Congreso Mundial de Clusters organizado recientemente por TCI en el país Vasco, me dirigía en compañía de Ted y de Bob Breault, ambos viejos amigos y “viejos lobos de mar” en este tema de los clusters, a la cena de gala que tendría lugar en el maravilloso ambiente del Museo de San Telmo en el casco viejo de San Sebastián. Íbamos de pie en el transporte público de la ciudad, acompañados por otros participantes en el congreso, y la plática era animada pues las presentaciones del día habían sido muy completas y motivadoras. Pronto caímos en uno de los temas centrales de la clusterización: el liderazgo.

Conociendo la larga experiencia de Ted y Bob, no quise desaprovechar la ocasión para explorar con ellos este tema tan intrigante como crítico. Hace ya 20 años Ted encabezó el grupo consultor de SRI que nos apoyó con el Proyecto Chihuahua Siglo XXI, mi primera incursión en la clusterización. El esfuerzo implicó el lanzamiento de 9 clusters además de abrir la puerta para otros más. En todos el reto menor fue el de definir, en base a los análisis clásicos de concentración, cual era el perfil del cluster. El verdadero reto en el fondo, y en el cual hubo de todo, éxitos y fracasos, fue el de conformar el grupo motor del cluster y sobre todo el identificar el líder que haría cristalizar el esfuerzo.

La convocatoria a los participantes fue a través de identificar a las empresas más relevantes de cada sector, seguido de algunas sesiones informativas y de análisis preliminar. A medida que los trabajos avanzaban, los grupos se fueron depurando en base al interés despertado y a los compromisos que los actores asumían, o no asumían, en diferentes grados. En algunos casos las barreras para el compromiso eran altas y la resistencia a asumir responsabilidades muy evidente. En otros, el grupo pronto adquiría una dinámica propia y las tareas se repartían sin mayor problema. Como el interés del grupo promotor del proyecto era de mantener a todos los clusters activos, se cayó en el error de querer forzar algunos de los liderazgos. Ésta es una receta segura para el fracaso, como los resultados lo demostraron más tarde.

De aquí mi pregunta: ¿cómo poder identificar al verdadero líder? No estoy hablando necesariamente del líder clásico, carismático y con poder de arrastre, sino de aquel que es sincero consigo mismo y Sigue leyendo

La eterna iniciativa y sus demonios

“A la mujer y al hombre se les juzga por lo que terminan, no por lo que inician”

“El Valle de la Muerte”. Así le llaman al momento crítico en la vida de un proyecto de negocios donde los retos de consolidar el concepto y su mercado y de conseguir el financiamiento necesario se vuelven una barrera de vida o muerte. Muchas son las ideas que se quedan aquí y sólo lo pasan aquellos proyectos bien planteados y sobre todo las que cuentan con un líder comprometido, convencido y, sobre todo, muy persistente.

Lo mismo pasa con las iniciativas de acción que forman parte del programa de trabajo de un cluster. Puede tratarse de la iniciativa inicial que busca precisamente la formación de un cluster dado o bien cualquier iniciativa que en el transcurso de la operación de éste se plantee para ofrecer ventajas adicionales a los integrantes del cluster.

Todos hemos tenido la experiencia de concebir una gran idea, una idea que nos mueve y emociona de momento pero que, por falta de una decisión real de actuar, termina en el mismo baúl de tantas ideas anteriores. Ésta es la terrible condena del eterno comienzo. En una cita, muy copiada pero no referenciada, se plantea claramente el problema: “sobran iniciativas, lo que faltan son ‘terminativas’ ”. La cita que aparece al principio de esta nota es aún más contundente. Me la compartió un buen amigo quien la recuerda desde sus épocas de estudiante: “A la mujer y al hombre se les juzga por lo que terminan, no por lo que inician”.

Excusas sobran y explicaciones más. Recientemente escuchaba una que sólo convence momentáneamente, alguien que se defendía alegando contar con un plan de acción muy completo. No es malo tener un plan, y menos si es uno muy completo. Lo que mata es que se quede en eso, un simple plan. Los planes sin ejecución son tan sólo buenas intenciones de las que está empedrado el camino al infierno.

Los Demonios de la iniciativa

Las iniciativas se ven seguido asediadas por diversos demonios. La lista es larga. Son problemas y debilidades humanas muy conocidas. Aisladamente, cualquiera de ellos es suficiente para detenernos, pero frecuentemente somos víctimas de más de uno de estos demonios. La mejor receta y la mejor defensa es el estar consciente de estas amenazas. Con algunos es suficiente anticiparlos, sabiendo tomar las medidas a tiempo. Otros son reflejo de vicios y malos hábitos. Estos últimos serán siempre los demonios mas tercos y difíciles de vencer.

Dos son posiblemente los Demonios Mayores. Uno es sin duda la falta de un responsable bien identificado y comprometido. Si es una idea personal, no hay duda de quien es el responsable. Si la idea es de un grupo, no puede quedarse como responsabilidad de todos porque es lo mismo que responsabilidad de nadie. El primer paso en estos casos es nombrar el/la responsable.

Hay otro Demonio Mayor que nos convence de Sigue leyendo

El lado “suave” de la Planeación

No es necesario argumentar mucho a favor de la planeación. Es una práctica que ha demostrado sus beneficios a quien quiere tener éxito en cualquier empresa humana. Sin embargo, aún persisten escépticos para quienes la planeación ha resultado en frustraciones y decepciones al enfrentar retos inesperados en la implementación y por ende al no lograr los frutos prometidos.

El problema no está en la metodología que, aunque con múltiples variantes en su presentación, es posible reducir a sólo cuatro pasos básicos:

  1. Elaboración de un diagnóstico que describe la situación inicial 
  2. Definición del conjunto de objetivos que representan la visión o situación deseada
  3. Identificación de las estrategias necesarias a partir de contrastar la situación actual y la deseada
  4. Traducción de estas estrategias en acciones concretas a las que se les pueda dar seguimiento y asignar responsables

Indudablemente que una causa de una planeación fallida puede ser la realización deficiente de alguno de estos pasos. Sin embargo, aún en procesos abreviados es posible tener buenos resultados si se es consciente de la naturaleza diferente de cada uno de estos pasos.

El lado ‘hard’: el Proceso Analítico

El problema parte de suponer que en el proceso de planeación sólo interviene la razón.  En efecto esto es así en dos de los pasos. El diagnóstico por necesidad debe ser objetivo para que sea confiable. Además, debe hacer uso importante de información cuantitativa y debe validar las consideraciones cualitativas través de ejercicios participativos diseñados para compensar los sesgos individuales. Por su parte, la identificación de estrategias es un claro ejemplo de la aplicación de  procesos heurísticos en los que la lógica y el racionamiento juegan un papel importante. De hecho, es frecuente que durante el proceso de establecimiento de objetivos se despierten reacciones del tipo: “esto no se puede porque nos falta esto u otro…”. Estas reacciones convertidas a su versión positiva conforman la base de la cual podrán en su momento deducirse las estrategias. La naturaleza de estos dos pasos permite, si así se quisiera, que fueran realizados por un reducido grupo de actores bien informados y con algo de experiencia. Aunque indudablemente habría ventajas al incorporar más jugadores a este grupo,  las ganancias serían incrementalmente marginales.

El lado ‘soft’: el Proceso Humano

Los procesos analíticos tienen una fuerte limitante. Por ser eminentemente racionales difícilmente motivan y mucho menos comprometen a quienes no están directamente involucrados. Esto no es mayor problema en el caso del diagnóstico y tal vez tampoco en la identificación de estrategias. Pero en el caso de la definición de la visión, con su función de estímulo y acicate, y del compromiso requerido para convertir listados de acciones en realidades, la parte emocional adquiere un peso determinante.

En las sesiones de planeación no es raro que Sigue leyendo

El efecto placebo de los clusters

Puede ser un tema controversial pero la reflexión lo amerita. Algo tienen los procesos de clusterización que parecen ayudar en condiciones muy diversas y con muy variados enfoques en su aplicación. Inclusive se observan resultados aún cuando la metodología no es muy formal y consistente. Esto podría llevar a proponer que en un proceso de clusterización la metodología no es necesariamente lo más importante. Lo que si es importante es darle a las personas la esperanza de que las cosas pueden cambiar y darles un mínimo de herramientas que permita el acercamiento y el diálogo entre actores.

Recuerda esto el llamado Efecto Hawthorne observado a raíz de una serie de experimentos, realizados entre 1924 y 1932, encaminados a aumentar la productividad en una fábrica de Wester Electric en las afueras de Chicago. En estos experimentos se probaron cambios a diferentes condiciones de trabajo, con resultados similares. En el caso más renombrado, se produjo un efecto sorpresivo de aumento en la productividad tanto al aumentar como al disminuir la iluminación del área de trabajo. Aunque la controversia subsiste a la fecha, la explicación más socorrida es que más que por el cambio en la iluminación, el aumento en la productividad de los operadores fue debido a la motivación resultante de sentirse objeto de la atención de los investigadores.

El Efecto Placebo

Una explicación igualmente plausible puede desprenderse del llamado “Efecto Placebo”. El Efecto Placebo es uno de los grandes secretos de la ciencia médica, guardado muy celosamente en particular por los grandes fabricantes de medicamentos. Este efecto se refiere al poder curativo de sustancias inocuas, sin poder terapéutico, que llegan a tener efectos positivos en el 30% a 40% de los casos en los que se emplean. Esta cifra se usa como referencia, y debe ser excedida, en las pruebas clínicas de nuevos medicamentos, aunque en ocasiones es superada sólo marginalmente. Aunque el efecto placebo ha sido conocido por siglos y empleado en la promoción de “píldoras y pociones maravillosas”, en años recientes se ha demostrado un efecto similar con procedimientos quirúrgicos simulados (ver video “Placebo: cracking the code” en www.youtube.com/watch?v=QvbQnMvhQFw).

Nicholas Humphry, reconocido sicólogo y Profesor Emérito de la London School of Economics, explica que el efecto placebo se da cuando la persona enferma libera sus procesos naturales de curación al saberse en manos de supuestos especialistas. A su vez, esta “liberación” es necesaria porque la evolución ha impuesto un freno a estos procesos curativos naturales como protección ante las condiciones ambientales adversas que pueden resultar en un alto costo al organismo que hace uso de ellos.

El Efecto Placebo en procesos sociales

Humphry lleva estas ideas más lejos Sigue leyendo

Y sin embargo, la Triple Hélice sí avanza…

La nota publicada en este blog en julio de 2009 (https://clusterizando.com/2009/07/05/la-elica-e-immobile/) dejó en JuanMa Esteban, entonces presidente de TCI, una molestia recurrente. Algo había en el uso del término ‘hélice’ para describir el concepto de trabajo conjunto entre gobierno, academia y sector productivo (la llamada “Triple Hélice”) que no terminaba de convencerle . JuanMa sentía que en este término domina el sentido de movimiento circular y no necesariamente transmite, en primera instancia, el concepto de avance y progreso que debe prevalecer en una alianza de este tipo.

En Punta Cana, JuanMa me abordó con la solución a su dilema, la cual curiosamente se debe en parte a un problema lingüístico originado por una traducción directa del inglés, idioma en el que originalmente se acuñó el término “Triple Helix” para denominar la colaboración mencionada. En inglés el uso común diferencia claramente el término de ‘helix’, usado para denominar una espiral, del de ‘propeller’, instrumento propulsor utilizado en barcos y aviones. En español, en ambos casos utilizamos el término de ‘hélice’, sin mayor problema excepto en este caso.

Aunque en su movimiento de avance cualquier punto en una hélice sigue una espiral, la representación gráfica acostumbrada de este movimiento es un círculo y en un círculo el punto de partida es el mismo de llegada. Sería terrible que éste fuese el destino de la alianza ‘Triple Hélice’, preocupación que tuvo a JuanMa sin dormir por varios meses.

Mejor pensemos en la Triple Hélice como una escalera ascendente y sin fin. Al fin y al cabo, es algo que llevamos en nuestro propio ADN. 

Como se liga el proceso HUMANO con el proceso ANALÍTICO

Proceso Humano

La importancia del Proceso Humano en la clusterización ha sido tema frecuente en este blog. Por Proceso Humano entendemos todos aquellos elementos en un proceso de clusterización que están sujetos a las emociones y sentimientos, individuales y colectivos, de los diferentes participantes. Muchos de estos se traducen en actitudes que a la postre son determinantes para el éxito del esfuerzo. Por su naturaleza de intangibles en su mayor parte, son difíciles de medir, predecir y controlar, por lo que son frecuentemente ignorados. Sin embargo, son los elementos centrales para el logro de la colaboración, la participación y el compromiso decidido, esencia de la custerización.

Proceso Analítico

Es más cómodo trabajar en su contraparte, el Proceso Analítico de la clusterización. Éste se basa en números, modelos cuantitativos y esquemas racionales para el establecimiento de estrategias y prioridades. Esta parte es más fácil de evaluar y dar seguimiento, por lo que normalmente se convierte en la parte central de los reportes de resultados. Por la misma razón, recibe más atención en el desarrollo de modelos y metodologías y en las propuestas de intervención.

En resumen, el Proceso Analítico es el trabajo de escritorio, sistemático y programable, mientras que el Proceso Humano es el trabajo de campo, con la imprevisibilidad de toda interacción humana. Pero todos sabemos que los resultados no se obtienen en la oficina sino Sigue leyendo

¿Por qué nos atraen los CLUSTERS?

Como muchas otras metodologías para promover el desarrollo regional, los clusters tienen su cuota respetable de seguidores y detractores. Entre los detractores los hay que en una forma auténtica piensan que cuentan con otra opción mejor, pero los hay también que se oponen simplemente porque no encuentran evidencias concretas y cuantitativas en el muy corto plazo.

Quienes creemos en este concepto no somos ajenos a las dudas, al escepticismo y a una cierta desesperación por no ver resultados concretos más pronto. Sin embargo, seguimos empeñados en el esfuerzo, convencidos de que los resultados se dan no sólo en el plano cuantitativo sino también en términos intangibles de capital social y un mayor involucramiento y participación de todos los actores. Pero, ¿de dónde viene esta confianza? ¿qué encontramos de especial en esta metodología de clusters?

Afinidad por la CLUSTERIZACIÓN

Siento que lo que hace a los clusters tan atractivos es su afinidad con una serie de valores humanos entre los que destaca la colaboración, la confianza, la necesidad de tener mayor control sobre nuestro futuro. Podemos aducir, inclusive, que una de las primeras respuestas de nuestros instintos más básicos de supervivencia es precisamente la de asociarnos. Ya Aristóteles definía Sigue leyendo

Construyendo Confianza y Cooperación

Leonardo nos manda una valiosa nota sobre la CONFIANZA – la “C Mayúscula” en cualquier proceso de colaboración y elemento central para el éxito de un proceso de clusterización. ¡Provecho!

Recientemente asistimos a un seminario sobre temas de confianza impartido por el Dr. Bart Nooteboom de la Universidad de Tilburg en Holanda y nos gustaría compartir algunas ideas. Su experiencia se ha formado por consultoría, la academia y el ejercicio de cargos públicos relacionados con el desarrollo empresarial y la innovación. Entre las distintas reflexiones que tiene sobre el tema llama la atención su descripción sobre el concepto de confianza. Parafraseando sus ideas menciona lo siguiente:

“Una idea común es que la confianza significa en términos operativos dar un buen trato a un colega o socio, cuando en realidad puede tratarse de todo lo contrario, implica transmitir verdaderas complicaciones, preocupaciones y conflictos que pesan sobre la organización. Es lograr la transparencia suficiente  para tratar temas delicados para cualquiera de las partes sin caer en el oportunismo o en el aprovechamiento de alguna debilidad confesa”.

Naturalmente alcanzar este grado de confianza   Sigue leyendo

Fuenteovejuna y la clusterización: responsabilidad de todos, responsabilidad de nadie.

“¿Quién mató al comendador?, Fuente Ovejuna, señor”. Esta frase de la obra de Lope de Vega ha sido utilizada innumerables veces para resaltar la fuerza de la responsabilidad compartida. La unión por un propósito común y sobre todo la asunción de las tareas y las consecuencias correspondientes por parte de cada uno de los miembros de un grupo indudablemente lleva a resultados significativos.

Pero cuando sólo se adopta la forma y no el fondo, el resultado es totalmente opuesto. Conduce a la inmovilidad y a la dependencia basada en el supuesto que alguien más hará el trabajo. Este es un riesgo importante en todo proceso grupal, y los clusters no son la excepción.

Hace unas semanas me tocó asistir a una conferencia donde se resaltaba este efecto en un tema relacionado. La intervención Sigue leyendo

¿Quién es la persona más importante en un Cluster?

opera actor

Organizaciones del pasado

En las estructuras tradicionales de organización, es la jerarquía la que determina quien impone las directrices y marca las prioridades. Cuando el jefe habla, los demás callan y obedecen, aunque cuenten con una mejor perspectiva y una información que puede ser crítica para el éxito. Estas organizaciones de tipo tradicional, que afortunadamente están ya cambiando, no sólo enfrentan las crisis con desventaja sino que, peor aún, están incapacitadas para aprovechar las oportunidades que el entorno le ofrece.

Un enfoque fresco y moderno

En contraste, los clusters representan en su esencia una nueva y revolucionaria manera de organizar el esfuerzo de un grupo de personas. Desgraciadamente, no se le ha dado suficiente atención a la dinámica organizacional de los clusters para sacar el mejor provecho de la inclinación a la colaboración. Aunque no proponemos sistematizar y uniformizar la manera de operar de un cluster, si sentimos que el tema amerita una mayor reflexión por lo menos para hacer explícitas estas nuevas características organizacionales y por tanto para hacer mejor uso de ellas.

Sigue leyendo