La Innovación y la Vinculación emprendedora

Es una buena idea lograr la vinculación entre la academia y las empresas. Una muy buena idea. El problema es que muchas veces se queda en eso ya que en la práctica hay factores, algunos visibles y otros no tanto, que hacen difícil esta vinculación. En algunos casos los problemas impiden siquiera dar los primeros pasos. En otros, con más suerte en el arranque, fracasan en la implementación.

Y no es por falta de ganas. Ambas partes reconocen no sólo el atractivo sino también la necesidad de lograr esta vinculación. Las universidades y centros de investigación valoran el que sus conocimientos y productos de investigación se traduzcan en mejoras concretas en procesos productivos y productos. Por su parte, las empresas viven a diario la demanda de sus clientes por mejores productos y servicios, más innovación y mejores precios. Parecería que no hay mejor ejemplo de “juntar el hambre con las ganas de comer”.

Y sin embargo, no se mueve.

La falta de resultados satisfactorios es un problema muy complejo al que se la ha dedicado ya mucho estudio. Está fuera del alcance de esta nota presentar un análisis exhaustivo, pero si podríamos al menos hacer algunas reflexiones al respecto. No es aventurado afirmar que el problema nace de las diferencias entre ambos sectores en temas que caen en tres áreas:

Diferencias culturales – los empresarios que se acercan a las instituciones académicas y de investigación pronto resienten las diferencias culturales. Hay una diferencia en el lenguaje mismo que afecta la comunicación y la interpretación de los acuerdos y los compromisos asumidos. Pareciera, así mismo, que se manejan dos conceptos del tiempo. Para el empresario lo urgente es ‘para ayer’ y está dispuesto a sacrificar precisión por rapidez mientras que el espíritu científico promueve la búsqueda incansable por una mejor solución. El “largo plazo” también tiene implicaciones diferentes Sigue leyendo