ALIANZAS PÚBLICO PRIVADAS para el desarrollo de Clusters

alianza clusters¿Dónde inicia un Proyecto de Clusters exitoso? Definitivamente no empieza cuando alguien dice “sería una buena idea si pudiéramos hacer algo como eso por aquí”. El arranque es efectivo cuando se forma la primera alianza, idealmente bajo el concepto de la “triple hélice” (sector productivo, gobierno y academia). Y esas alianzas son necesarias, pues dada la naturaleza del desarrollo económico, es imprescindible la unión de fuerzas en términos de infraestructura, recursos humanos e iniciativas de negocio.

Encuesta Global

Sin embargo, la idea no siempre surge del mismo sector. Aunque está pendiente su actualización, la “Encuesta Global de Iniciativas de Cluster 2003” nos da una respuesta interesante. Fue hecha pública en el Congreso Mundial de Clusters de TCI organizada ese año en Gotenburgo, Suecia, y puede ser encontrada en el sitio web de TCI en la publicación denominada “Greenbook”. (http://www.competitiveness.org/article/articleview/108/1/96/The%20Cluster%20Initiative%20 %22Greenbook%22).

Para el período de estudio, 1996 a 2003, la encuesta mencionada muestra una tendencia creciente en la participación del sector gobierno al pasar de 35 a 71%, mientras que el sector productivo pasa de 32 a 12%. La diferencia corresponde a esfuerzos conjuntos que pasan de 32 a 17%. Pero esta disminución en la participación privada no debe ser malinterpretada como una caída de interés de su parte sino más bien como el mayor reconocimiento del sector público de su papel y de la necesidad de actuar siempre en coordinación con los demás sectores. De aquí el crecimiento de las llamadas Alianzas Público-Privadas (APP).

Alianzas Público-Privadas

El término de Alianzas Público-Privadas (APP) tiene un uso cada vez mayor y parte del reconocimiento de la capacidad limitada de la acción unilateral del gobierno para satisfacer las necesidades de la sociedad. Adicionalmente, hay un mayor reconocimiento de la capacidad de la sociedad para definir que es lo que necesita e igualmente de su capacidad de aportar y trabajar en forma proactiva y colectiva por su propio beneficio.

Una Alianza Público-Privada (APP) es un esfuerzo concertado y formalizado entre un grupo de ciudadanos y el gobierno para la realización de obras y acciones de beneficio para una región en particular, bajo un esquema de aportaciones complementarias de recursos y empeño. Estas alianzas pueden tener objetivos que van desde los muy específicos, tales como una obra de infraestructura, a objetivos amplios en términos del desarrollo económico y social de una región. Por parte del gobierno, la participación es obligadamente institucional, regida por los reglamentos correspondientes, y muy frecuentemente bajo un formato relativamente estandarizado, que busca aplicar un modelo común a múltiples regiones. Por parte de la sociedad civil, los grupos pueden organizarse con diferentes grados de formalidad y buscan “trajes a la medida” adecuados a las condiciones locales de problemática e intereses. Este contraste de perspectivas conlleva la necesidad de establecer un diálogo entre las partes para conciliar enfoques y diseñar los términos y condiciones de la APP.

¿Quién empieza?

La inquietud por establecer estas APP ha tenido origen en ambos extremos. Por un lado, los funcionarios de gobierno ha ido dejando atrás el enfoque paternalista tradicional y se han abierto a la sociedad en un plan cada vez más de iguales con  los grupos beneficiarios de sus programas. En algunos casos, esto ha sido producto de la frustración de ver que el estilo tradicional ha rendido pocos resultados y en otros ha sido un cambio de actitud por motivación propia, alimentado por las experiencias de otros países y regiones.

Por otro lado, tenemos los casos en que la sociedad y sus grupos organizados  han madurado lo suficiente y han decidido tomar su destino en sus propias manos. Es así como se han constituido muy diversos organismos, desde comités de vecinos sin más recursos que su voluntad y su tiempo, hasta asociaciones civiles regionales con personalidad jurídica, patrimonio y un flujo de recursos asegurado. Aquí se encuentran también motivaciones que van desde la desesperación ante la incapacidad del gobierno por resolver los diferentes problemas del desarrollo hasta la actitud proactiva de aquellos que reconocen que el desarrollo es tarea de todos.

¿Y la continuidad?

Los programas APP emanados del gobierno tienden a institucionalizarse a través de programas formales cuyo reto principal es el identificar beneficiarios auténticos en términos de contar con un proyecto definido y una capacidad mínima necesaria para poder sacar provecho de los recursos y apoyos que reciben. Un reto adicional es el de la adaptación de dichos programas institucionales a las condiciones locales.

En contraste, cuando la iniciativa parte del sector civil, una vez superado el reto inicial de contar con una organización mínima, el reto es identificar los mecanismos disponibles en la operación gubernamental o bien encontrar eco y flexibilidad en las autoridades para el diseño de programas adecuados.

Liderazgo compartido

En cualquiera de los casos, la fórmula del éxito es la de la colaboración. Y no se trata de ver quien se lleva el mérito, sino de cómo se multiplican los efectos y los beneficiarios del esfuerzo conjunto. El reto mayor, sin embargo, es el de asegurar un liderazgo compartido.

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