7 Políticas de Competitividad para el Campo

Los esfuerzos de productores, tanto en lo  individual como dentro de un cluster, frecuentemente enfrentan un enemigo de casa en forma de un entorno económico negativo producto de políticas de gobierno deficientes. Aún así, hay regiones destacadas que han logrado resultados notables gracias a que aceptan esto como una restricción más y se concentran en actuar sobre lo que pueden cambiar. Sin embargo esta condición de regiones de excepción no conduce a economías competitivas en su conjunto y dificultan la transferencia de prácticas exitosas entre regiones. De aquí la necesidad de reformas a fondo en algunas políticas públicas.

Un buen ejemplo de esto es el campo mexicano. En contraste con otros países latinoamericanos, como Chile y Brasil, la competitividad del campo mexicano muestra aún grandes áreas de oportunidad.  Existen, sin duda, algunas regiones en México, en particular en el noroeste, en que la utilización de técnicas y sistemas avanzados se traducen en altos niveles de competitividad, pero sus prácticas aún están lejos de ser replicadas en otras regiones del país.

Diagnóstico

Debido a la relevancia de este sector y como parte de su misión, en un análisis reciente el Instituto Mexicano para la Competitividad A. C. (IMCO, www.imco.org.mx), identifica las principales razones para esta situación, y las denomina los 7 jinetes de la Apocalipsis del Campo Mexicano.

En su diagnóstico destaca:

-Los sectores agrícola y pecuario de México agregan valor por debajo de su potencial

-Hay muchas implicaciones derivadas de apertura comercial en la eficiencia del sector

-Concentración en pocos productos, no necesariamente los más valiosos

-Poco uso de nuevas tecnologías

-Algunos subsidios propician rentas que inhiben la productividad del sector

-Escala subóptima (minifundismo) y

-Escasa definición de derechos de propiedad.

Soluciones

De lo anterior el IMCO desprende 7 políticas para elevar la competitividad:

Solución 1: Agregar más valor a través de mayor productividad por hectárea y menor dependencia de ‘commodities’. Además, una mayor rentabilidad facilitará el financiamiento de la operación.

Solución 2: Establecer incentivos para elevar la escala productiva. La capacidad para consolidar predios es fundamental para detonar la productividad agrícola

Solución 3: Promover una regulación que favorezca el cambio tecnológico. A la par, moderar los subsidios que permiten la subsistencia de prácticas no competitivas.

Solución 4: Reducir la dependencia a los subsidios. Dar prioridad a subsidios menos distorsionantes como la regulación y la educación en vez de subsidios directos e indirectos a los costos y los ingresos.

Solución 5: Establecer incentivos y facilidades para mejorar la medición y manejo del riesgo. Una errónea percepción de riesgo afecta seriamente la productividad y la producción.

Solución 6: Trabajar en una mejor definición de los derechos de propiedad. Mejorar la certidumbre de las inversiones y el valor de los activos, bajando además el costo de las garantías de crédito.

Solución 7: Destinar recursos públicos a bienes públicos más que a los subsidios. Desarrollar una infraestructura económica pertinente, en respuesta a las necesidades regionales.

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