La importancia del Proceso Humano en la clusterización ha sido tema frecuente en este blog. Por Proceso Humano entendemos todos aquellos elementos en un proceso de clusterización que están sujetos a las emociones y sentimientos, individuales y colectivos, de los diferentes participantes. Muchos de estos se traducen en actitudes que a la postre son determinantes para el éxito del esfuerzo. Por su naturaleza de intangibles en su mayor parte, son difíciles de medir, predecir y controlar, por lo que son frecuentemente ignorados. Sin embargo, son los elementos centrales para el logro de la colaboración, la participación y el compromiso decidido, esencia de la custerización.
Proceso Analítico
Es más cómodo trabajar en su contraparte, el Proceso Analítico de la clusterización. Éste se basa en números, modelos cuantitativos y esquemas racionales para el establecimiento de estrategias y prioridades. Esta parte es más fácil de evaluar y dar seguimiento, por lo que normalmente se convierte en la parte central de los reportes de resultados. Por la misma razón, recibe más atención en el desarrollo de modelos y metodologías y en las propuestas de intervención.
En resumen, el Proceso Analítico es el trabajo de escritorio, sistemático y programable, mientras que el Proceso Humano es el trabajo de campo, con la imprevisibilidad de toda interacción humana. Pero todos sabemos que los resultados no se obtienen en la oficina sino Seguir leyendo
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Welcome to e4 on competitiveness. This is E4 writing, aka Ifor Ffowcs-Williams, CEO of
Dibujos y diagramas son parte común de cualquier nueva propuesta para hacer las cosas mejor. Normalmente se ofrece un esquema simplificado, con triángulos, estrellas y diamantes en representación de los diferentes elementos a considerar. Los clusters no son la excepción, en el tiempo se han propuesto muchas versiones tratando de plantear el mejor modelo.
El caso de los clusters no es una excepción y es por eso que en este blog hemos hecho tanta insistencia en el componente humano en un proceso de clusterización. Esto obviamente no sorprende a nadie a posteriori, sin embargo parece que es un ‘hilo negro’ que reinventamos una y otra vez.
Por Ifor Ffowcs-Williams
Al final de cuentas, lo que importa en un proceso de clusterización son los RESULTADOS en términos de una mayor competitividad de las empresas involucradas, una mayor derrama económica en la región y el impacto social correspondiente que lleve a una mejor calidad de vida para todos. Pero los resultados no se dan simplemente por los buenos deseos de quien propone la idea, ni por el hecho de contar con un elegante y vistoso plan estratégico ni aún por el acuerdo público de cooperación entre los sectores productivo, académico y gubernamental. Lo que se requiere son ACCIONES, concretas y efectivas, con un planteamiento bien estructurado y una implementación impecable.
El proceso de clusterización no es algo que se arranca en el vacío. Es tan sólo un ingrediente clave de una buena receta para el desarrollo económico. Un ingrediente muy importante, sin duda, pues contribuye con la consistencia que resulta de la aplicación organizada y sistemática de un modelo probado.
La llegada de los españoles a tierras americanas, hace ya más de 500 años, trajo consigo no sólo el espíritu de la conquista militar y material sino también una fuerte corriente social encabezada por las órdenes religiosas. Un producto de ésta fueron las innumerables misiones que se establecieron por todo el continente. Con 158 misiones identificadas en toda su extensa geografía, el estado de Chihuahua presenta una de las mayores concentraciones en México. Éstas fueron construidas principalmente por Jesuitas y Franciscanos en los siglos XVII y XVIII.
Sus dimensiones van desde poco más que una capilla hasta las proporciones de una catedral, esta última en un lugar bastante remoto, por cierto. Desafortunadamente, en la actualidad la mayoría se encuentra sin actividad y en malas condiciones de conservación.
Frecuentemente es posible identificar el origen de la chispa que detona un proyecto de clusterización. Puede ser producto de una visita o una lectura de un funcionario de gobierno o de la inquietud de un empresario por mejorar su posición competitiva ante la globalización. Puede también ser una idea que nace simultáneamente en varios grupos de la región. De cualquier manera, si en cualquiera de estos casos se trata de alguien en una posición de liderazgo o influencia, le será relativamente fácil reunir los recursos y vender la idea para armar el equipo y las alianzas requeridas para su conversión en un proyecto regional. Tenemos así el “qué”.